Desplomes para olvidar

2012 toca a su fin, y con él llega el alivio de las aficiones de varios grandes históricos que desde que diese inicio la competición a finales del pasado verano no han hecho más que sufrir con el desempeño de unos equipos cuya campaña no puede calificarse de otra forma que decepcionante. El caso más llamativo es el del Real Madrid, si bien no es el único en una lista que acoge a ilustres de la talla de AC Milan, Sporting Club de Portugal o Liverpool FC, llamados a ser protagonistas en sus campeonatos domésticos y/o en Europa pero cuyos malos meses desde que echase a rodar el balón les obligan a una reacción inmediata para no acrecentar la sensación de fracaso estrepitoso a la que se pueden ver abocados.

Si iniciamos nuestro recorrido en la capital española, toparemos con un Real Madrid irreconocible a todas luces. El plantel diseñado a imagen y semejanza de Mourinho se desploma por su alarmante falta de acierto de cara a puerta, por la ausencia de salidas por fuera ante la baja forma de Di María y la prolongada lesión de Marcelo (más las lesiones/sanciones de Coentrao) y por la falta de un Higuaín que remate lo que Benzema yerra. Las batallas internas en el vestuario y la presión asfixiante de una prensa que se ha olvidado de analizar para atizar a Mourinho desde que se despierta hasta que se acuesta, enrarecen un ambiente irrespirable por el mal momento general que agudizan los resultados negativos.

Increíblemente, pese a los logros del técnico portugués, no son los aficionados merengues los que piden su salida, sino los medios que más allá de lo que pueda aportar al respetable del Bernabéu se lamentan por no poder campar a sus anchas por el club. Comencé hablando de fútbol y acabo con intrigas, pero tristemente la situación es así, con una prensa interesada que desinforma (no toda, pero si los medios mayoritarios) y bastantes jugadores de peso cuya profesionalidad cabe cuestionarse ante el evidente bajón en su rendimiento sobre el césped, principal labor para la que fueron contratados.

Otra de las instituciones más importantes de la Península, el Sporting lisboeta, vive en un estado constante de crisis que amenaza con un disgusto inimaginable dentro de unos meses. Habituado a pelear con Benfica y Oporto por los títulos, este curso pugnan en la zona baja, apenas dos puntos por encima de un abismo que marca la Académica. Tras rozar la final de la Europa League -quedaron a las puertas en San Mamés- y finalizar cuartos en la Liga Sagres, el desastre es tal que tan solo han vencido dos de los últimos quince encuentros en todas las competiciones. Todo ello en un cuadro que no ha cambiado en exceso respecto a la temporada anterior, manteniendo en sus filas a jugadores como Van Wolfswinkel, Schaars, Capel, Izmailov, Pranjic, Rojo o Ruí Patricio.

Una reacción en los últimos minutos maquilló la vergonzosa actuación del Milan en el Olímpico ante una Roma que ya había solucionado el partido antes del descanso. Pese a que el último mes milanista fue bastante bueno, el 4-2 vuelve a sacar a la luz los problemas de los hombres de Allegri, muy lejos de poder ofrecer las prestaciones del que fuera campeón en 2011 y no hace tanto reinase en Europa. Nesta, Seedorf o Gattuso se fueron para apurar sus carreras en ligas de menor exigencia, mientras Ibrahimovic y Thiago Silva se unieron al proyecto del PSG, dejando huérfano a un Milan carente de talento -excepción hecha de El Shaarawy-, de experiencia y del poderío económico tan necesario para la urgente reconstrucción que necesitan realizar. Por lo pronto, son séptimos en la Serie A, a 7 puntos de unas plazas europeas muy caras ante la competencia que tienen por delante, más aún desde que Italia perdiera una plaza en Champions dado su coeficiente UEFA reciente.

Por último, el Liverpool se permitió anoche una breve sonrisa en otro año para el olvido. Se esperaba que Brendan Rodgers con más armas y un escudo legendario respaldándole lograse que sus ‘reds’ carburasen con una propuesta de un fútbol aseado a imagen del que había implantado en el Swansea. Si bien tendrá cierto margen de maniobra, hasta ahora no ha logrado su propósito salvo contadas excepciones. Varias lesiones en la medular de hombres clave han tenido mucho que ver, si bien ni Joe Allen ni Nuri Sahin están respondiendo a las expectativas depositadas en ellos. En este sentido, el retorno de Lucas Leiva supone un gran refuerzo en la sala de máquinas de Anfield, donde los cinco puntos que les separan de la zona Champions aún les hacen augurar esperanzas de cara al nuevo año, si bien parecen tener asumido que aún falta bastante para volver a portar la corona inglesa con el orgullo y la fuerza de antaño.

FOTO: goal.com

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