Las contras del Madrid de Benítez

Más allá de las estupideces en las que se centra la cada vez menos “prensa” deportiva (?), el derby del pasado domingo dejó muchas lecturas sobre el terreno de juego, de esas que tienen que ver con el fútbol y que tan poco interesan a nuestros medios de comunicación más poderosos. ¿Por qué hablar de matices tácticos, entrenadores fabulosos, partidos atractivos, jugadores dominantes, nuevas promesas o veteranos cumplidores pudiendo decir -perdón, gritar como animales de cuadra- cualquier memez que nada tiene que ver con el juego? Pido disculpas por caer al barro, pero a los que nos gusta el deporte nos duele que se le trate tanto a él como a sus protagonistas como basura.

A lo que vamos. Sorprende negativamente que un técnico tan meticuloso y estudioso como Rafa Benítez no tenga desarrolladas unas pautas concretas a la hora de lanzar los contraataques de su equipo tras mes y medio de competición -incluido otro mes de pretemporada-, más aún gozando de una base de jugadores cuyas capacidades físicas y técnicas deberían permitirles volar a campo abierto con espacios. Es cierto que las circunstancias del choque invitan a no sacar conclusiones precipitadas, pero las posibilidades madridistas cuando recuperaban el esférico con su rival volcado nunca fueron explotadas. La mala ejecución del arte de la contra les costaron dos puntos.

Mayor es la sorpresa teniendo en cuenta un factor altamente relevante. Gran parte de la base del equipo titular habitual -Ramos, Marcelo, Modric, Cristiano y Benzema, faltando Pepe- disputó 77 minutos sobre el césped del Vicente Calderón, con el plus de Gareth Bale en once de esos minutos. Es cierto que el galés en la escasa media hora que disputó no iba a regresar al espectacular tono que mostró antes de su lesión, pero ni él ni sus compañeros anduvieron especialmente acertados la noche del domingo. Así pues, esos jugadores mencionados encumbraron al Madrid de Mourinho en la campaña 2011-12, además de tramos concretos de la anterior, en parte debido a los brillantes contraataques con los que fulminaban a sus rivales. Si el juego posicional merengue era muy bueno, a campo abierto se mostraban demoledores. De ello quedaron reminiscencias en la época de Ancelotti, como muestra uno de los goles en la paliza merengue al Bayern en Múnich o los tantos de la final copera ante el Barcelona. No es por tanto cuestión baladí desaprovechar tal aspecto del juego con jugadores cuyas condiciones invitan a desarrollarlo mucho más.

Cierto es que ni Kroos se encuentra especialmente fino en el aspecto físico ni está James, jugador absolutamente esencial en el esquema blanco, pero de los futbolistas nombrados anteriormente, dirigidos por un Benítez cuyo trabajo defensivo está siendo impecable, se espera bastante más respecto a la táctica. Quizá no tanto que resuelvan si el técnico merengue da un paso atrás para guardar un resultado, pero al menos que creen unas posibilidades que el domingo no se dejaron ver ni por asomo. Ante un Atlético fuerte, en casa, aguerrido y a menudo expeditivo, sí, aunque ello no debe esconder que un aspecto tan poco trabajado no es congruente con la propuesta del entrenador merengue en estas situaciones específicas por más que se trate de partidos concretos.

Las ausencias y el estar aún realizando ajustes permiten pensar que los equipos, y más éste en particular, aún mostrarán diversas fases evolutivas a lo largo del curso. Conociendo a Benítez esto es algo que debe preocuparle bastante, si bien sabe que recuperar efectivos así como modelar poco a poco la salida ante presión alta del adversario -o simplemente con estos volcados en ataque- es un arma fundamental que no puede desaprovechar en pos de triunfar en el Real Madrid.

FOTO: laaficion.milenio.com

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