Islandia alcanza la madurez

Aún se recuerda en Palma de Mallorca el partido que España tuvo que jugar -y sudar- contra ellos en el marco de la clasificación para la Eurocopa 2008. Un gol de Iniesta resolvió el encuentro en la segunda mitad ante aquel equipo simpático y correoso. Pero también perdedor. Esa noche los nórdicos dieron la cara pese a compartir la cola del grupo con Liechtenstein, teniendo aún opciones matemáticas pero no reales ante la gran diferencia de nivel existente con Suecia, Dinamarca, la propia España e incluso Irlanda del Norte. Un lustro más tarde, más experimentados, con más calidad y muchos jugadores repartidos por campeonatos como el inglés, el sueco o el holandés se dieron el gusto de competir sin miedo ante combinados como Suiza, Eslovenia o Noruega, finalizando segundos en su grupo de clasificación a Brasil 2014. Croacia les apeó en la repesca, pero adquirieron consciencia de que las grandes metas no estaban tan lejos de su alcance.

Así, se cumple estos días un año del comienzo de las eliminatorias que darán acceso a la Eurocopa de Francia en 2016, la misma a la que los islandeses se propusieron llegar tras el varapalo ante los croatas. El inicio fue prometedor: 3-0 ante Turquía, resultado que repitieron a domicilio ante Letonia. Posteriormente sorprendieron imponiéndose a Holanda con un doblete de Sigurðsson. Aunque unos días más tarde perdieron en Plzeň, se repusieron con gallardía goleando en Kazajistán. Meses más tarde vengarían la derrota ante la República Checa, recuperando el liderato del grupo antes de viajar a la gran prueba final. Salir vivos del Ámsterdam Arena, a donde acudían con 5 puntos de ventaja sobre los neerlandeses, significaba dejar el pase muy cerca. Eso sí, debían sobrevivir en el feudo de un plantel que en los últimos 5 años disputó una final y una semifinal de Mundiales, con Huntelaar, Robben, Depay y Sneijder en el frente de ataque.

El duelo tuvo un comienzo trepidante. Ya en los primeros compases un balón envenenado casi acaba en tanto visitante. La Orange quedaba advertida, un aviso que despertó a Robben, muy activo mientras estuvo sobre el césped. El atacante del Bayern tiraba diagonales desde la derecha ante las que la zaga islandesa sufría, surgiendo de ahí la mejor producción ofensiva de los hombres de Blind. Pero una inoportuna lesión le apartó del envite a la media hora de juego. Para entonces Islandia no se había dejado impresionar, contestando a los ataques locales con rápidos contraataques y fases de juego en las que controlaba tanto el balón como el partido. El intercambio de golpes parecía satisfacer a ambos, si bien una roja a Martins Indi presionó a una Holanda necesitada, dando alas al plan visitante, más tranquilo tras la sustitución táctica de Huntelaar antes del paso por vestuarios. Los nórdicos manejaron con maestría la situación, adelantándose tras el descanso al convertir Sigurðsson un penalti. A partir de ahí gestionaron su ventaja ante un rival necesitado, desarmado, con el tiempo en contra y la tabla apretando. Y ganaron.

Quince años después, los holandeses volvían a perder un partido oficial en casa, quedando relegados a 8 puntos de un serio y merecido líder que salía del Ámsterdam Arena sin la clasificación matemática, pero prácticamente hecha. No tenían el glamour ni el peso específico de España, Francia, Alemania o Italia. Pero son Islandia, un equipo que ha crecido paulatinamente en la última década, un grupo de jugadores con Eidur Gudjohnsen como emblema que disfrutará de su gran momento dentro de nueve meses en Francia. Se han ganado disfrutarlo.

FOTO: foxsports.com.au

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