Odiadores

Dice un antiguo axioma del periodismo “no dejes de la verdad te estropee una buena historia”. Esto llevado al extremo es lo que de unos años a esta parte ha devenido en el vergonzoso estado de lo que alguna vez fue periodismo deportivo español, al menos en los grandes medios. No es que no cuenten del todo la verdad, no es que tergiversen un poco u omitan inconscientemente algún dato, es que han pasado a mentir habitualmente con el objetivo de generar animadversión, duda y odio. Todo ello porque han entrado en una vorágine en la que la verdad les haría más daño a los que están matando el periodismo que a los personajes del deporte a los que acribillan indiscriminadamente cada día.

A un mes del inicio de la Liga y con escasos fichajes estelares en los clubes importantes hay que rellenar hueco, ¿quién mejor para ello que Mourinho, el enemigo público nº 1? Si ya además toca al Santo nacional pues blanco y en botella. Lo abominable es que el técnico luso podría decir “no me gustaría que le sucediera algo malo a Casillas, siempre me ha parecido un buen chico“, lo que la prensa patria transformaría ‘hábilmente’ en “me gustaría que le sucediera algo malo a Casillas“, omitiendo palabras y parte de la frase para ensuciar la imagen del ‘demonio’ de siempre. Increíblemente, en el año 2015 aún hay no solo periodistas que no contrastan -muchos, interesadamente ante una incómoda realidad- y mucha gente/público que sigue creyéndoles pese a demostrarse constantemente estas falacias.

Una supuesta noticia que no es portada en la BBC -medio más importante del país en el que entrena Mourinho- ni en A Bola -lugar de nacimiento e idolatría de uno y donde juega el otro- sí lo es en España disfrazado del necesario tufo de odio que inoculan a sus tejemanejes para que lo falso cale en el subconsciente colectivo, sobre todo en aquellos que hacen trinchera pro y contra determinados personajes del mundillo. Todo ello complementado con episodios vergonzosos como la entrevista a los padres del guardameta y a su representante, esta vez no para atacar a un entrenador que lleva tiempo en el extranjero si no para hacer lo propio con el presidente de un club de fútbol.

Pero, ¿qué dijo el técnico del Chelsea cuando mencionó al portero del Oporto? He aquí la traducción completa, y para fastidio de muchos, contextualizada por las propias palabras ya en la lengua de Cervantes:

Pienso que el mercado está inflado. Solo tengo que ver lo que sucede en mi propio país. Es un país en problemas -socialmente, políticamente, económicamente-, la gente está sufriendo mucho, han habido muchos recortes, la gente mayor tiene problemas con sus pensiones, las tasas son mayores (…).  Esta temporada el Oporto paga 20 millones de € por Imbula, un sueldo fascinante a Casillas, el Sporting está pagando millones por entrenadores y jugadores. El fútbol rompe/supera cualquier situación“.

La entrevista sigue, si bien no tiene mucho sentido continuar su trascripción al castellano para lo que nos interesa. Igualmente he aquí todo el texto en inglés para quien guste. También aquí. Que la distancia y la desafección le permitan a cada uno juzgar con la mayor objetividad posible. Todo sea por rescatar un mínimo de decencia en lo que alguna vez muchos admiramos como el divertido, pero sobre todo ético y educado periodismo deportivo español.

FOTO: goal.com

1 Comment

  1. DeSqueran

    Es curioso cómo la prensa deportiva, que solía calificar a Mourinho como “tóxico”, “contaminante”, etc., se retrata perfectamente a sí misma, a lo que hace, con esas palabras. ¿Es eso lo que mejor se vende? De ser así, ¿qué nos dice ello sobre el periodismo? ¿Y sobre su público?

    Lo más preocupante es que quien publicara unas declaraciones manipuladas, como en el ejemplo de “[no] me gustaría que le sucediera algo malo a Casillas”, no sufriría ningún castigo. Y si algún lector, oyente o espectador protestara educadamente, se vería ignorado o incluso (ha sucedido) insultado por los propios periodistas. Y, de nuevo, sin consecuencia alguna para éstos. Porque no parece que funcione ningún mecanismo de control, ni interno ni externo, para los abusos de la prensa.

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