La balanza de Ancelotti

Estos días se ha confirmado oficialmente la salida de Carlo Ancelotti como técnico del Real Madrid tras dos años de títulos, altibajos, momentos de gran fútbol, victorias históricas pero también derrotas sonrojantes e incomprensibles. Se marcha un gran entrenador al que presumiblemente sustituirá Rafa Benítez, algo que sabremos si es así en las próximas horas. Toca hacer balanza de la trayectoria del preparador italiano en el Bernabéu:

LADO NEGATIVO

Comencemos por lo malo, así podremos dejar un mejor regusto al final con la parte positiva. La diplomacia es un arma de doble filo que hay que saber manejar. El año pasado esto lo llevó mejor con Diego López como titular liguero y Casillas en las Copas, dando estabilidad a la portería en el torneo de la regularidad pero a la vez permitiendo que la ambición y mayor concentración de sus jugadores les hicieran dominar los partidos de eliminatorias, lo que conllevaba menor presión sobre un Iker ya muy lejos de su mejor forma. La inexplicable marcha del gallego a Milán apestó el pasado verano, llegando Keylor Navas para calmar las aguas pero no para ser titular, pero ni con esas reaccionó Casillas. Su continuo mal hacer le ha costado a su equipo disgustos tanto en Liga como en Champions, con errores decisivos que han podido costar ambos títulos. Queriendo mantener el equilibrio en vestuario e institución Ancelotti ha arriesgado la gloria en pos del jugador mimado por prensa y afición, un tipo al que defienden con el manido “con lo que nos ha dado“. Bajo ese criterio no sé porqué no siguen jugando Amancio, Breitner, Butragueño, Roberto Carlos o Zidane con lo que le han dado al madridismo. Por lo pronto, Casillas ya les ha quitado títulos, dos de los mejores técnicos del mundo -fallo aquí del propio Ancelotti- y comunión entre los aficionados.

Más globalmente, cuesta entender la forma de perder ambas Ligas que ha dirigido el italiano. Básicamente la primera por desmotivación -Valladolid, Vigo- tras alzar la Copa y esperar a la final de Champions. Ganar la Décima salvó a técnico y jugadores de una crítica salvaje pero merecida. ¿Desde cuando un club de tal magnitud tira unos títulos a cambio de otros? ¿Es que le sobran? Parece que a su eterno rival no, pues sigue recortándole y de proseguir esta dinámica podría alcanzarle en un par de décadas o menos. La segunda Liga por dejarse ir en el tramo post-navideño además de perder casi todos los duelos ante los equipos más potentes (hubo algo de mala fortuna también). Que un entrenador haya ganado 3 títulos ligueros tras 16 años dirigiendo a Juventus, Milan, Chelsea, PSG y Real Madrid no habla precisamente bien de él. Menos aún, el hecho de liderar con varios puntos de ventaja ambas campañas ya inmersos en la segunda vuelta.

Sigamos. Ancelotti ha jugado a pecho descubierto, sin plan B para cambiar el curso de los partidos, algo que se vio perfectamente esta campaña en las numerosas derrotas ante el Atlético así como en el Camp Nou y el Juventus Stadium. El año pasado la baza era Isco, excelente agitador, pero con él de titular ante la tesitura impuesta por las graves lesiones de sus compañeros, adiós revulsivo. Jesé, que aún está lejos de ser el gran talento que mostró durante el curso anterior, tampoco ha supuesto una baza ganadora en esta ocasión. Ni si quiera Chicharito ha dado ése efecto saliendo desde el banquillo, pues ha aportado mucho más como titular que como catalizador de los centros desesperados de sus compañeros. Aquí entra también la mala gestión de empleo de varios jugadores, situación difícil que pudo tratarse mejor, personalizando en Illarramendi y Khedira, pudiendo haber aportado bastante más éste último toda vez que había sido muy importante con el anterior técnico y venía de realizar un gran Mundial. Algunas voces dicen que el germano no se comportó como el mejor de los profesionales, pero para ello hay un cuerpo técnico para recuperarle para la causa.

Para más inri, no rotar cuando pudo hacerlo con muchas de sus estrellas ha conllevado consecuencias fatales a modo de cansancio acumulado, algo que se puso de manifiesto estos últimos meses. Otro aspecto negativo es la desactivación de jugadores como Khedira, Coentrao o Jesé necesitados de minutos, y su equipo de ellos.

Por cierto, se despide habiendo perdido 3 de sus 5 duelos ante los culés -su predecesor venía de 1 derrota en sus últimos 8 encuentros ante ellos-. Ante el Atlético ganó 4, empató cuatro y perdió 5, habiendo ganado solo uno de ocho en la recién finalizada temporada. En general el balance de duelos ante los dos eternos rivales blancos es negativo estas dos temporadas. Curiosamente o no, dos empates en el Bernabéu ante el Valencia en el tramo final de los dos cursos lastraron las opciones merengues en Liga.

LADO POSITIVO

Qué duda cabe, cuatro títulos en un año natural, algo que jamás había logrado el Real Madrid hasta la fecha, es un hito que le pertenece y engrandece tanto su figura como su obra. Copa del Rey, Supercopa de Europa y Mundial de Clubes los obtuvo sin paliativos, siendo indiscutiblemente superior su plantel a los rivales. La Champions de Lisboa fue el punto de inflexión. De no haber entrado el cabezazo de Ramos… pero entró, no podemos conjeturar en base a algo que no ha pasado. Llegó la ansiada Décima tras más de una década de persecución, tapándose el pésimo final liguero con una alegría sin parangón que permitió añadir otros dos títulos internacionales en los siguientes meses. Pese al sufrimiento en el Westfalenstadion -ante un BVB con muchas bajas- y lo que le costó batir al Atlético, ése título le hace inmortal para el madridismo.

Esa Champions dejó el que posiblemente es el mejor partido a domicilio del Real Madrid en Copa de Europa en toda su historia, que ya es decir. En casa del gran ogro alemán dirigido por Pep Guardiola, los vigentes campeones y habituales verdugos merengues se pensaba que el 1-0 del Bernabéu podía no ser suficiente. Empero, una actuación colectiva magnífica, fantásticamente expuesta por Ancelotti con un pragmático y efectivo 4-4-2, sirvió un contundente 0-4 en el Allianz para un global de 5-0 a favor de los blancos, con el acceso a la final doce años después. Lo que sucedió en Lisboa ya lo sabemos todos.

Por otro lado, si anteriormente se dijo que Ancelotti había manejado mal el tema del interior derecho, lo cierto es que en el curso 2013-14 hizo del ‘problema Di María‘ un enorme recurso, clave en los partidos grandes además de en momentos puntuales, como el primer gol en la final de Copa ante el Barça o su jugada para poner por delante al Madrid en la prórroga de la final de Champions ante el Atlético. El nivel del argentino fue tan excelso, tan importante en todas las grandes citas, que en un año en que no existieran Cristiano ni Messi seguramente se hubiera llevado el Balón de Oro. Su salida junto a las llegadas de Kroos y James equilibró un centro del campo más dominante sobre el que basó su juego el Madrid durante la primera mitad del curso que concluye. El equipo funcionó a la perfección durante algunos meses, mostrándose intratable ante todo y ante todos, con exhibiciones para el recuerdo como la toma de Anfield -0 a 3 ante el Liverpool- o la ilusionante victoria ante el Barça -3 a 1 en el Bernabéu-. Fue el mejor Madrid de Carlo Ancelotti, pero jugar siempre con los mismos conlleva consecuencias.

INTANGIBLES

Se escapan a todo, no se pueden medir en valor estadístico pero sí en cuanto a sensaciones. La lesión de Modric y en menor medida también la de James, aunque sobre todo la del balcánico, influyó para mal en el curso 2014-15. El Madrid no solo jugaba un fútbol espléndido y dominante, es que además poseía el balón, mareaba al rival y apenas le creaban ocasiones. Sería tan desacertado como injusto valorar el segundo año de Ancelotti pasando por alto la prolongada ausencia del croata, clave para todo el sistema madridista así como mejor socio de un Gareth Bale cuyos números han sido mejores que su campaña. Porque la estadística hay que saber leerla: sí, Ancelotti es el técnico en la historia del club con mayor porcentaje de victorias, pero habría que valorar la calidad de las mismas. En la temporada en que se conquista Copa y Champions no se discute, pero en la recién finalizada tan solo derrotó en dos ocasiones de doce posibles a Juventus (0/2), Barcelona (1/2) y Atlético (1/8). Curioso que los rojiblancos les ganasen la Supercopa española, les apeasen de la Copa y les vencieran en ambos encuentros de Liga. Tres victorias en la mitad de esos seis choques probablemente hubieran significado algún título más.

En el párrafo anterior acabamos mezclando churras con merinas, todo sea dicho. Pero continuando con los intangibles, tampoco ha gozado de fortuna Ancelotti en su segundo año. Lesiones aparte, no ha tenido un error arbitral decisivo a favor -ni que hiciera falta, pero a veces sucede- ni los postes le han ayudado. Un gol -bien anulado- de Bale en el Camp Nou ponía en ventaja a los merengues, que con cero a cero remataron al larguero. Tampoco les ayudó el poste en La Catedral para salvar un punto ni ante el Valencia en repetidas ocasiones en el Bernabéu. No menciono merecimientos porque todo es muy relativo, pero algo más de precisión pudo haber cambiado la historia.

BALANCE FINAL

Primer año de notable alto, segundo aprobado. Repetimos, fue lamentable como el vestuario ‘pasó’ de pelear por la Liga 2013-14. En la 2014-15 no lograr ninguno de los títulos grandes penaliza, por más que se obtuvieran dos títulos menores de los que se consiguen en uno o dos partidos, siendo consecuencia directa no de lo realizado en ése mismo curso, si no en el anterior, lo que da más valor a la 13-14 que a la 14-15, por más brillantez que hubiera en Octubre-Noviembre durante el récord victorioso. Dado que el equipo llegó a las instancias finales de Liga y Champions ambos años con posibilidades de coronarse, lográndolo milagrosamente en Lisboa para algarabía del madridismo, mi nota final para el periodo de Ancelotti es notable bajo.

FOTOS: spiresport.net / express.co.uk

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