La flor que creció en la guerra

La secesión de Crimea con apoyo ruso y la consiguiente guerra civil en el sur y el este de Ucrania hace palidecer la región oriental de un Viejo Continente cuya calma definitiva parecía cerca una vez se iban alejando los conflictos bélicos del pasado reciente. Las ambiciones geopolíticas de unos más las ansias de autodeterminación de otros han empujado a la muerte y el refugio a millones de personas en aquella zona. Pero incluso en esas inhóspitas condiciones para la vida, y ya no digamos para el deporte, éste último se abre paso como contrapunto a la penuria, buscando una normalidad imposible, una esperanza estéril.

Varios equipos jugando lejos de casa, en estadios ajenos ante algunos curiosos y un puñado de fieles, se empeñan en seguir adelante pese a las dificultades, como el Zorya o el Shakhtar Donetsk. De ello saben un rato en Dnipro, donde tuvieron lugar algunas de las batallas más cruentas del siglo pasado. Ellos representan hoy las esperanzas de toda una nación mitad devastada mitad acogedora de aquellos que escapan de las balas.

En ese panorama el Dnipro Dnipropetrovsk ha pasado de una clasificación milagrosa en la fase de grupos hasta una insospechada final de Europa League, apeando por el camino a todos aquellos se daba por sentado que eran superiores a ellos: St.Étienne, Olympiakos, Ajax, Brujas y Nápoles, ilustres víctimas con sus páginas gloriosas en las competiciones continentales que han dejado paso a las heroicidades de un grupo de voluntariosos jugadores encabezados por Konoplyanka, dirigidos por Rozan y llevados en volandas por una hinchada que ha aprendido a creer en los milagros.

Darán todo por llevarse la copa a casa, pero el resultado poco importará frente a las innumerables gestas que les ha llevado a vivir una noche redentora en Varsovia. Se han ganado un hueco en los corazones de los aficionados neutrales, tendrán a toda Ucrania detrás y a media Sevilla con ellos. El fútbol tiene milagros así, incluso para hacer que de la guerra surja la flor más bella.

FOTO: corrieredellosport.it

Leave a Comment