La final de los pitos ¿III?

Como cada año por estas fechas volvemos a vernos en la misma estúpida polémica del estadio sede para la final de la Copa del Rey 2014-15, algo tan sencillo de solucionar antes del inicio de la competición escogiendo una sede a dedo, o por sorteo, o sencillamente una fija, como los ingleses con Wembley, los franceses con Saint Dennis o los alemanes con el Olímpico de Berlín. En esta ocasión volvemos a tener el aderezo que convertirá lo que debe ser una fiesta entre aficiones, el día más bonito del fútbol patrio, en un bochorno como los de 2009 y 2012.

Los aficionados de los equipos que acudirán a la final serán en su gran mayoría sus socios, ya que a estos eventos son ellos los que tienen preferencia a la hora de adquirir las entradas. La voz del socio no necesariamente es la del sentir de toda la hinchada -ya lo vemos en el caso del Real Madrid-, pero sí la de aquellos que tienen voz y voto en el club. Si la gente que durante generaciones ha formado parte de entidades tan grandes como Athletic Club y Barcelona no se sienten representados ni por el Estado Español ni por su Monarquía, ¿por qué no votan para su salida del sistema? ¿Aquí priman los sentimientos románticos, la pertenencia, la lucha contra la opresión o el dinero? Si hace 50 o 60 años no era un problema, ¿por qué lo es hoy? Quizá los inventores de los dañinos nacionalismos podrían darnos una respuesta que es a ellos a los últimos que interesa.

En España hay mucha gente que no comulga con lo que implica el himno nacional. Perfecto, 100% respetable. Pero hay otra mucha que sí, y que no entenderá entonces porqué unas personas van a dilucidar en un partido de fútbol un título con una connotación nacional-monárquica si es eso lo que repudian. Oigan, están en su derecho de competir deportivamente, pero si no les apetece, ¿por qué no borrarse? ¿por qué herir sensibilidades ajenas cuando no les gusta que a ustedes les hagan esto?

Mientras Tebas -con el respaldo de algún que otro partido político- habla de suspender la final si se producen los pitos al himno u ofensas al Rey -aunque no depende de él, más bien de la opaca RFEF-, aficionados del Athletic recogen firmas para disputar la final en suelo extranjero. Por desgracia a aquellos que aportan cordura apenas se les escucha, como al jugador culé Rafinha, que dijo recientemente “no creo que a los del Barcelona les hiciera mucha gracia que el Real Madrid jugara en su estadio”. Porque esa es otra. Se supone que el club blanco ‘debe’ ceder su estadio en base al señorío que otros le otorgan, pues ¿quién no querría ceder su hogar a dos aficiones que les odian y probablemente no lo dejen todo en ordenadito? A los precedentes de otras finales me remito.

Los mismos que defenderán que tienen derecho a expresarse libremente son los que luego ponen todas las pegas del mundo a la posibilidad de que la selección española juegue no solo en sus regiones, si no en sus ciudadades o incluso su estadio. Porque, vaya ofensa un España-Letonia en Bilbao o Barcelona, pero ¡viva la libertad en la capital opresora en casa del equipo del gobierno!

Qué fácil es hacer demagogia.

FOTO: elmundo.es

1 Comment

  1. Oscar

    Esto es facil de resolver. Si no te gusta el Rey, no participes, porque el torneo es en su honor, si no te gusta el himno porque representa a España y tu no quieres ser parte, Borrate. Que al fin y al cabo jueguen los que quieran, y los que respeten las reglas. Y con lo del estadio, ya lo digiste, cada dia España se parece mas a latinoamerica en lo de al final vemos como hacemos.

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