Sin piernas ; sin alma

Querer no siempre es poder, ni si quiera para el club más exitoso en 2014, el más poderoso del mundo, aquel que lucía imparable en el último trimestre del año pasado, cuando su gran estrella se prestaba a recibir un Balón de Oro indudablemente merecido, cuando James demostró que su fichaje era un acierto, cuando Modric capitaneaba exquisitamente el crucero blanco. Todo eran elogios -merecidos, dicho sea de paso- al juego fulgurante de los merengues, conjugando eficacia con diversión, victorias con el empaque de un equipo que parecía entero.

Pero varios factores alteraron el rumbo madridista. La lesión del centrocampista croata empeoró el juego, menos compacto y brillante; el empecinamiento de Ramos que conllevó su lesión hizo a la defensa bajar enteros; la baja de James finiquitó una sala de máquinas que ya no rindió igual sin él ni Modric. Isco es mágico, qué duda cabe. Y su sociedad con Marcelo es maravillosa. Varane es un central magnífico que aún más joven de lo que es ya ha dejado noches imborrables, como demostró dos años atrás en la eliminatoria copera ante el Barcelona. A jugadores como Illarramendi, Lucas Silva o Khedira no les pondré en duda su calidad. Encajarán o serán más o menos deslumbrantes, pero su trayectoria les avala.

En el Real Madrid han tenido la mala suerte de tener varios hombres clave de baja, pero ¿a qué club no le sucede esto cada temporada? Para eso están las plantillas amplias, algo de lo que no podrá quejarse precisamente Carlo Ancelotti. Sin embargo en el debe del técnico italiano queda una factura que va tomando cuerpo a medida que se suceden las jornadas: apenas ha rotado a su once titular. Respetable, pero escasamente recomendable y difícilmente entendible ante los recursos que tiene a disposición, además de la cantidad ingente de partidos de su plantilla desde Julio, un total de 47 encuentros -cinco de los cuales fueron amistosos- repartidos en seis torneos oficiales.

Esa misma razón es la que ha llevado a Ancelotti a conquistar únicamente 3 títulos de liga en sus 16 temporadas entrenando en la máxima categoría, siempre en clubes de tronío. Y por eso mismo, por más que seguramente sus hombres creasen ocasiones de sobra para derrotar al Villarreal y para rescatar al menos un punto en Bilbao, la falta de frescura la están acusando en el peor momento del curso. Llega la etapa decisiva, sus rivales comienzan a coger impulso -el Barça ya es líder-, pero el juego ha bajado enteros, se crean menos ocasiones y ni la puntería ni la fortuna acompañan. El Real Madrid está sin piernas.

Para los malagueños Granada representa una ciudad maravillosa. Realmente, para todos los andaluces, porque de hecho lo es. Su fenomenal ambiente, la cultura e historia que desprenden sus rincones, sus riquísimas tapas y su gente la hacen un lugar único. Además, por fortuna no solo ya no existe entre ellos y la capital costasoleña la fuerte rivalidad que había cuatro décadas atrás, si no que han recuperado su plaza en Primera mucho tiempo después.

Por todo lo anterior para la afición del Málaga el desplazamiento a la vecina Granada es tan especial. Perder está permitido, rendirse nunca, y menos de antemano. Pero así es como parece que se presentaron los hombres de Gracia en Los Cármenes: derrotados. No obstante por mas que el técnico hizo lo posible por motivarles de cara al derbi regional, éstos les fallaron. A ellos y a la gente que se desplazó.

El Málaga no mostró lo mejor de sí mismo, su gran faceta competitiva que les ha llevado a derrotar con gran solvencia a equipos tan poderosos como Valencia y Barcelona. De hecho no ofrecieron apenas nada. Un juego plano, soso, sin alicientes ni ganas pese al aliciente que suponía estar a tan solo cuatro puntos del sexto puesto. En este sentido, la clasificación para la final de Copa del Barça le ha venido fatal a club y afición, pero genial a los jugadores.

El buen colchón de puntos respecto al octavo supone que si los culés ganan el título el séptimo irá a Europa, por lo que los jugadores no necesitan apretar para seguir subiendo escalones toda vez que la salvación está prácticamente asegurada. Malo para el club y malo para una afición que ya no sabe qué esperar. Si en noches como la de ayer la plantilla no piensa que haya un objetivo por lograr, el Málaga se muestra sin alma.

FOTOS: deia.com / tuttocalcioestero.it

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